RSS Feed

Sinrazones que enmendar, abusos que combatir, deuda que revertir…

9 junio, 2014 by cordoba

Frisando la hora décima y mitad sería, cuando fuimos acudiendo a nuestra seo, también lunes, con ánimo quijotesco. Íbamos pensando en sinrazones que enmendar, abusos que combatir, deuda que revertir, menesterosos a quien ayudar…

Y hete aquí que topamos cabe la fuente de El Gran Capitán con Stop Desahucios, sobrevivientes como nos del 15M. Empuñaban sus armas en alto: efigies sobre papel de los mayores malandrines del reyNO. Culpables son de echar a pobre gente de sus casas, de robarles morada y dineros. Con un embudo altoparlante voceaban tales entuertos a oídos de quienes por allí pasaban, con intención de que todos supieran lo que había acaecido.

Como aquellas damas y caballeros andantes, agraviados por semejante injusticia, nos habían convidado a correr con ellos tan peligrosa aventura, nos juntamos flautistas en tropel para parlamentarlo entre nos.

Y dejaremos ya la rechifla del lenguaje cervantino de nuestros tatara-tatara-etcéterabuelos; que yay@s somos, pero no tanto.

En improvisada asamblea decidimos compartir los dos primeros escraches bancarios de tan quijotesco grupo. Abdicado ya el rey como había, y mientras preparan al reyezuelo –decímoslo por ser mozuelo-, iniciamos el envite frente al antiguo Banco del ReyNO de España, no sin algunos atavíos republicanos (pulsera, chapa, colgantes).

Uno por uno se fueron nombrando grandes mandatarios, culpables impunes de originar deuda y ruina entre la mayoría, esquilmada a beneficio de bancos depredadores.

Mientras han cundido las ejecuciones hipotecarias (más de 400.000), el paro, la fuga obligada de cerebros y la vampirización privada de bienes y servicios públicos, la justicia mira para otro lado; o se enreda en su propia maraña legislativa, que encarcela pronto a pobres, o a manifestantes tras multarlos, deja a sus anchas a poderosos corruptos que no devuelven un céntimo. Se eterniza su juicio y en el peor de los casos siempre les queda el indulto.

Todo esto se iba explicando por altoparlante mientras se exhibía la cara impresa de cada malhechor y narraban sus responsabilidades eludidas.

El coro, al que se unieron voces yayofláuticas, cantaba en las pausas conocidos aforismos y ripios de gran enjundia, para regocijo de viandantes:

“Tenemos solución: los banqueros a prisión”, “No es una crisis, es una estafa”, “Rescatan al banquero, desahucian al obrero”…

Y hasta podían haberse añadido otros como: “No hay pan para tanto chorizo” (clásico del 15M), o quizá “Banqueros, capullos y gaviotas/ nos dejan en (piiiiiiiiiiiiiiiiiiii)”.

A esta picota de papel y escarnio indignado, subieron magos de las finanzas y poderosos valedores bien encumbrados: Miguel Ángel Fernández Ordoñez, De Guindos, Blesa, Almunia, Botín… y hasta nuestra gloria local, Castillejo.

Frente al antiguo edificio del Banco de España, muy a mano, está el Banco de Santander hacia el cual nos dirigimos. El glamour lo acaparó su presidente. Se le ha descubierto un gran botín escondido en un cofre de un banco suizo, pero complementariamente asesora y oferta negocio a mandarines territoriales a cara descubierta, incluida la casta Susana a quien le va el asunto de la mandarina.

Tras escuchar lo de Botín y de otros botines, dedicándoles canturrelas, nos despedimos del grupo de incombustibles Stop Desahucios para llevar a cabo nuestra acción.

Sacamos las pancartas. Esta vez la mensajería iba surtida en lugar de monográfica: violencia de género, desempleo, educación, recortes. Enfilamos la marcha de la columna amarilla por el centro encabezados por Yaya Mari Carmen. Entre ida y vuelta: Concepción, Tendillas, Ayuntamiento (con parada en su boca), Cruz Conde, herradura en Ronda de Tejares y parada en Corte Inglés.

Anécdotas del camino: Un policía municipal nos levantó el pulgar furtivamente en posición “me gusta” con sonrisa cómplice; hay que ficharlo como espía. Un joven de la treintena recorrió todo a lo largo la columna en dirección contraria, aplaudiendo sin parar y diciendo ¡Bravo, compañeros! Un extranjero en bicicleta, que dominaba el español, tras empaparse de lectura, se deshizo en loas a la estrategia silenciosa y fue inmortalizado en un vídeo de Yayo Carlo, coreógrafo y estratega por vocación, además de cameraman.

Desde el Corte Inglés avistamos en la otra parte de la Ronda una concentración de personal indignado. No eran los parados, que también pulularon por allí ese día. Allí estaba frente a la Tesorería de la Seguridad Social la sonora muchachada de Stop Desahucios. Nos volvimos a unir a tiempo para la traca final: CajaSur.

El destino de los improperios fue Castillejo, personaje de Berlanga, cura ateo según algunos, apodado Fray Langostino por maledicentes, y que, en cualquier caso, se retiró de la caja eclesiástica, con el riñón forrado de oro para sí y sus hermanas.

A la vista de que habíamos consumido más tiempo del previsto –como dicen nuestros gobernantes de los pensionistas- suspendimos el traslado de nuestra protesta en autobús a Fátima, barrio popular pero no gavioto, que se aplaza para otro lunes (¡mecachis, con lo bien preparado que lo tenía todo Yayo Rafa!).

Al final un grupejo de irreductibles de la política se sentó en un bar a discutir a brazo partido, según me han dicho: sapos y culebras anarcoides, marxistas, feministas, ecologistas –y no sé cuantas “istas” más salieron a bailar consiguiendo meritorias piruetas acompañadas con alguna petenera.

 

01   03


No hay comentarios »

No comments yet.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *